El retractilado y secado es una fase del proceso de envasado que permite ajustar el film retráctil al producto para obtener un envase más compacto, protegido y visualmente atractivo. Tras el envasado al vacío, el producto pasa por sistemas de retractilado que aplican calor —por inmersión o mediante agua caliente— para que la bolsa se adapte perfectamente a su forma. Posteriormente, los equipos de secado eliminan la humedad residual, dejando el envase listo para su manipulación, etiquetado o transporte. Este proceso mejora tanto la presentación final del producto como su conservación
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